• 28 de julio de 2021 22:32

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Turismo en el Campo de Montiel

Turismo en el Campo de MontielMucho que ver pero más por descubrir… Historia, Tradición, Gastronomía, Naturaleza, Arte y Cultura, Sus Pueblos, Su Gente…. ¿Te lo

Casas Rurales en Puebla del Príncipe

Casas Rurales en Puebla del Príncipe

Comunicado del Ayuntamiento de Puebla del Príncipe: Por fin , después de mucho trabajo, esfuerzo y no menos complicaciones os podemos anunciar que a partir

Panadería Quijano

Panadería Quijano, Puebla del Príncipe.

Panadería Quijano nació en 1940 elaborando productos artesanales a partir de recetas centenarias. Poco tiempo después comienza a adquirir identidad propia elaborando productos de pastelería

Recursos Históricos, Culturales y Sociales de PUEBLA DEL PRÍNCIPE

Vista aérea de La Puebla

Puebla del Príncipe es un pueblo situado en el extremo Suroriental de la Provincia de Ciudad Real, próximo a las villas de Terrinches, Almedina, Torre de Juan Abad y Villamanrique, con las que se comunica a través de carreteras comarcales. Su término tiene una extensión de 34 Km².

Emplazado en un cerro, presenta un trazado irregular y en pendiente en su viario, sobre todo en las calles del entorno de la iglesia parroquial y la torre medieval. Esta situación la encontramos en la mitad meridional del pueblo. A diferencia de ésta, la mitad norte, de más reciente expansión urbana, presenta un trazado más racional, con calles más amplias y rectas, con manzanas que adoptan la cuadrícula. Ambas quedan separadas por la carretera de Almedina a Villamanrique, que cruza la localidad de Este a Oeste, con el significativo nombre de Avenida de los Emigrantes.

Extensión: 33,97 km²
Habitantes: 694(INE 2019)
Densidad: 21,46 hab./km²
Tlf. Ayuntamiento: 926 359 009
Web del Ayuntamiento
C.Postal: 13342
Ubicación: 38°34′08″N 2°55′32″O
Gentilicio: Poblato, -a
Patrona: Virgen de Mairena

En cuanto al caserío, predomina la vivienda de una y dos alturas. Lógicamente, en la parte meridional se localizan algunas que conservan la tipología tradicional. Al respecto, llama la atención el gran número de cercados y corrales tradicionales, con muros de tapial sobre zócalo de mampostería, unos bien encalados y otros aparentemente en desuso, sobre todo en el sector sureste.

El entorno viene marcado por un relieve montuoso, aunque sin grandes elevaciones a destacar, con continuas ondulaciones del terreno, puestas de manifiesto, por ejemplo, en el trazado de la carretera hacia Villamanrique. Esta circunstancia viene determinada por la presencia al Sur de las estribaciones de Sierra Morena. No obstante, al Este se extiende una depresión de campos abiertos, hacia el término de Terrinches, totalmente dominada desde el emplazamiento de la torre medieval. El olivo y las extensiones del cereal dominan el paisaje.

Zona de paso entre La Mancha y Andalucía, cuentan los historiadores locales que en las afueras de la villa se encontraron restos de civilizaciones prehistóricas, así como varios enterramientos excavados en la roca. Durante el período de dominación romana pasaba por su término la Vía Hercúlea o Augusta, y, posteriormente, en la Edad Media, el Camino Real de Valencia a Sevilla.

Desde el año 1243 perteneció a los dominios de Montiel, incorporándose a su Encomienda, la más poderosa de la región, creada por el año 1253. Esta vinculación determinó su primitiva denominación de “Puebla de Montiel”.

Su época de mayor esplendor coincidió con la segunda mitad del siglo XVI, teniendo como fecha señalada el 23 de Mayo de 1553, momento en el que consiguió su independencia como villa en manos del entonces príncipe Felipe II, cambiando su antigua denominación de “Puebla de Montiel” por la de “Puebla del Príncipe” en honor de aquel Austria:

«Llamase la Puebla del Príncipe, por razón de que la hizo villa el Rey don Felipe nuestro señor, siendo Príncipe Gobernador destos reinos por ausencia del Emperador nuestro señor, su padre que esta en el cielo llamándose antes que fuese villa la Puebla de Montiel, porque era aldea de la villa de Montiel … Es villa desde veinte y siete días del mes de mayo de mil y quinientos y cincuenta y tres años como consta del privilegio original concedido por el rey don Felipe, nuestro señor, siendo Príncipe.»

A partir de la segunda mitad del quinientos la villa comenzó a sentir la pérdida de vecinos que, llevados por la penuria que comenzaba a sentirse por la zona, decidieron emigrar hacia Andalucía, convirtiéndose en colonos de las Alpujarras, dentro de la política repobladora y pacificadora emprendida por Felipe II, encaminada a resolver definitivamente las revueltas de los moriscos de Granada.

En la segunda mitad del siglo XVII comenzó a evidenciarse cierta mejoría demográfica y económica, prolongada y consolidada en la siguiente centuria.

El territorio

“La villa tiene tierra fría, alta, de monte, quebrada y rasa. Abundante en leña (encina, romero, jara y roble) y es tierra de perdices y conejos. A dos leguas de Sierra Morena, dos leguas del río de Guadalmena. Hay una fuente de la que corre muy poca agua, pero maravillosa y suficiente para la población. Tierra de labranza: trigo, cebada, centeno y no hay ganados porque, aunque la tierra es buena, los vecinos son muy pobres. Las casas son ruines de piedra y tierra, cubiertas de teja y retamal. Cuenta con ochenta casas pobladas de vecinos. Labradores. Se trata de una villa pasajera que está en el Camino Real que va de Valencia a Sevilla y de la Mancha a Granada”.

De las 2543 hectáreas de terreno, 1902 son tierras cultivadas, entre las que desatacan los 1165 hectáreas de olivar y 728 de herbáceos. La presencia del olivar en esta zona de la provincia es elemento esencial de su paisaje y de su economía. 6 almazaras se integran en la denominación de aceite campo de Montiel con una excelente producción de AOVE. El aceite con denominación de origen campo de Montiel incorpora las variedades cornicabra, picual, manzanilla, arbequina y local. El contenido mínimo conjunto de las dos variedades principales (cornicabra y picual) en el Aceite de Montiel es de 75%, siendo el porcentaje de cada una de las variedades al menos de 30%.

Cerca del Torreón en una zona de huertos hay un lavadero recientemente restaurado, que en su día servía de fuente y de aljibe para regar los huertos, así como de lavadero de ropas. En el camino que nos lleva a la Ermita hay otros dos pilones juntos. Próximo a la Iglesia y al Torreón, podemos ver un amplio parque y un mirador desde el que podemos disfrutar de la serena amplitud del Campo de Montiel. En la parte alta del pueblo, junto a la piscina y la plaza de toros, también tenemos otro pequeño parque-mirador que nos vuelve a mostrar la belleza del Campo de Montiel.

Patrimonio Munumental

• IGLESIA PARROQUIAL DE NTRA. SEÑORA DE LA ASUNCIÓN

La Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, ubicada en el centro del trazado urbano de Puebla del Príncipe y muy próxima al Torreón, tuvo una primera fase de construcción con vínculos mudéjares. Posteriormente fue reformada hacia 1526 en base a un estilo tardogótico, especialmente el presbiterio. En 1553 se fundó la antigua Capilla de la Asunción. A mediados del siglo XVII se llevó a cabo otra reforma centrada en levantar el cuerpo con sillares, recomponiéndose la portada, torre, tribuna, capillas y sacristía. En el siglo XX se sustituyó la antigua techumbre de madera por la actual bóveda de cañón. El edificio está edificado con sillares unidos con argamasa. La planta es rectangular y de una sola nave con bóveda de cañón, moderna. Al lado sur se sitúa la portada principal, que se compone de un arco de medio punto, con impostas que descansan sobre plintos rectangulares. Unos capiteles dóricos sostienen un entablamento con friso decorado a base de palmetas y flores. El campanario, construido con mampostería y con refuerzos en las esquinas de sillares, es en gran parte reconstrucción moderna. A los pies se sitúa el coro, sostenido sobre dos pilastras dóricas, con sus caras adornadas con rombos en bajorrelieve.

Lo más antiguo que se conserva es la cubierta del ábside, de crucería estrellada. A la derecha del ábside esta la capilla adosada de la Virgen de Mairena, ahora del Santísimo, con un arco renacentista muy interesaste: es de medio punto entre columnas estriadas con capiteles corintios. A la izquierda existe una pequeña capilla clásica, muy restaurada, con la tumba del Comendador Gonzalo de la Tobilla del año 1540. En su exterior se aprecia una sólida construcción de sillares y mampostería con contrafuerte y torre adosada a los pies. Estilísticamente pudiera datarse en el siglo XV o principios del XVI. Su torre tiene la particularidad de tener almenas.

• TORREÓN FORTALEZA

Construido en la misma época medieval que el Castillo de Montizón, el Torreón de la Higuera, el Castillo de Terrinches o las Torres de Xoray.
Localizada en la parte oriental del casco urbano, esta torre defensiva medieval se alza sobre el caserío. Su planta es casi cuadrada, con ángulos redondeados, y ocupa una superficie aproximada de 100 m2.
Sus muros, de dos metros de grosor, son de mampostería. Se accede al interior de la planta baja por el lado norte (no es la puerta original). De aquí, por una escalera de piedra empotrada en el muro, se accede a una segunda planta, bien iluminada, ya que cuenta con vanos en tres de sus lados. Un segundo tramo de escalera conduce a la terraza defensiva, que conserva un parapeto sin almenas y restos de un sistema de canalización de agua de lluvia hacia un aljibe localizado bajo la torre.
En el interior, las bóvedas de las cubiertas y los arcos de las ventanas son de ladrillo. Ruibal señala que la gran altura de los techos de ambas cámaras son indicio de que éstas se dividían en dos plantas usando suelos de madera, con lo que aumentaría su habitabilidad y capacidad.
Una visita de la Orden de Santiago, fechada en 1535, nos hace una detallada descripción de la torre y su estado de conservación en el primer tercio del s. XVI:

«E visitose una torre que ay en el dicho lugar, la qual es de la encomienda de Segura. Es una torre gruesa de cal y canto. Tiene en entrando en ella una bobeda grande con dos jarafizes para pisar la uba y desta bobeda suben por una escalera a otra bobeda en que ay tres trojas para pan. E de alli suben a lo alto de la torre, esta cubierta de madera tosca y el tejado esta bien rreparado. E baxose de la dicha torre al pie della esta una casa y su morador, e mas abaxo de la dicha torre esta una huerta quesde la encomienda.

primeramente en lo alto de la torre se a de rreparar todo lo que viene encima de la boveda principal de manera que las aguas bengan fuera por sus caños de plomo y estaño que buele una vara de medir fuera de la torre. Apreciose en dos mil maravedis. E otrosi faltan unas almenas y rreparo de otras. Fue apreciado en quatro mil maravedis.»

Un artículo publicado en la revista Montesinos relata que esta torre, una vez perdida su función defensiva, ha servido como vivienda a familias desvalidas, ha sido bodega de vino, palomar e, incluso, durante la guerra civil y primeros años de la postguerra, cárcel. Actualmente, reformado, ha sido reconvertido en centro cultural y en él se ubica una biblioteca.
Su estado es bueno, pues conserva la estructura de planta cuadrada principal, y el interior, aunque muy transformado, está restaurado y acondicionado para su uso público.
A lo largo de su historia ha tenido diferentes usos, como biblioteca o salón social para actividades culturales y de ocio para distintos colectivos.

• ERMITA DE LA VIRGEN DE MAIRENA

Esta Ermita que se vio anclada en el olvido a mitad del siglo pasado hasta que en 1971 se comenzó su reconstrucción. La mayor parte de los feligreses y paisanos ausentes fueron los que contribuyeron a su reconstrucción. Con gran tesón, rifas, venta de lotería, donaciones, jornales, prestación de materiales diversos, festejos taurinos (con la construcción de la plaza de toros incluida) y mucho esfuerzo la ermita se vio reconstruida, así como la carretera de acceso a la misma. Hay 2,5 km entre Puebla del Príncipe y Mairena. En aquel lugar no sólo se puede disfrutar de la edificación y devoción a la virgen, sino también del fértil y reducido valle en la que está enclavada. A sus pies se encuentra una fuerte de agua cristalina que emana y da fecundidad a los terrenos que la rodean.
La Virgen de Mairena permanece todo el año en Puebla del Príncipe, hasta el mes de mayo, cuando es llevada a Villamanrique. Los poblatos (vecinos de La Puebla) llevan a la imagen al lugar llamado «Las Quebras», en el límite de las dos poblaciones, y allí es recibida por la imagen del Niño Jesús en andas. Villamanrique recibe con júbilo a La Virgen, entre cantos denominados «mayos» y repicar de las campanas de San Andrés. La imagen de La Virgen de Mairena se traslada a la Iglesia Parroquial de San Andrés Apóstol. Antes de su entrada se produce una parada en un altar preparado, donde se le recitan poemas y se le cantan canciones. Una vez en la Iglesia se oficia una eucaristía. Permanecerá en Villamanrique hasta el primer domingo de junio. Es el primer domingo de junio el día de la romería. Los romeros acompañan a La Virgen en procesión hasta el altar preparado en la pileta, donde se le canta el canto de despedida. Se cede de nuevo la imagen a Puebla del Príncipe, poniéndola de cara a Villamanrique para rezarle una Salve pidiendo por los poblatos y los villorreños. El resto del día se come y se bebe en hermandad. En tiempos hubo una gran rivalidad entre los pueblos, que se resolvió con la imposición de negar a cada uno de los romeros portar a la imagen en el pueblo contrario que pertenece.

La Ermita Virgen de Mairena se sitúa a unos tres kms. al sur de la localidad. Al lugar se accede por un carreterín actualmente renovado. Se trata de un edificio de planta rectangular, con unas dimensiones de unos 30 x 9 m. y que presenta una orientación oeste-este. La cabecera mira al este. El edificio es de escasa elevación (unos 5 ó 6 m.) y se construyó con mampostería irregular. Grandes sillares de arenisca refuerzan las esquinas y las jambas de los arcos de las puertas de acceso. La techumbre es plana, con tejado a dos aguas. El interior presenta una sola nave con techumbre de vigas de madera y ménsulas. Al este, la cabecera rectangular presenta un arco de medio punto. Una serie de ventanas iluminan el espacio interior. Las puertas de entrada principales, enmarcadas en un arco de medio punto, se sitúan al este y al sur. En la puerta sur se sitúa un pórtico actual que rompe la estética del edificio. La ermita actual es de construcción reciente y se edificó sobre los cimientos que ya en el siglo XIX estaba ya arruinada. Aquella antigua ermita albergaba una imagen de María del siglo XIII, que en el siglo XVII sufrió la mutilación de una mano para adaptarle un vestido (Hervás y Buendía, 1890: 487). Esta imagen actualmente se venera en la Iglesia Parroquial de la localidad.
Se sitúa en un pequeño valle muy fértil, gracias al agua que por esta zona abunda, como prueba una fuente tiene el lugar para calmar la sed de todo aquel que llega. Este fue habitado desde hace siglos, como así lo atestiguan numerosos restos cerámicos que hay dispersos en superficie por los contornos de la ermita. También encontramos una arboleda frente a dicha ermita. La antiquísima Ermita de la Virgen de Mairena, de fines del siglo XII, tiene bastantes reconstrucciones. Se considera que es la Mairena, mansión romana del camino militar de Cádiz a Roma: el Camino de Aníbal.

• LAVADERO O PILÓN

Muy cerca del Torreón y pegado ya a zona de huertos encontramos un lavadero, señalizado también dentro de la Ruta del Quijote, restaurado, que en su día servía de fuente y de aljibe para regar los huertos, así como de lavadero de ropas. 

Historia y descripción de Puebla del Príncipe, por Miguel Ángel Díaz

El paisaje de los 33,97 kilómetros cuadrados del término municipal de nuestra villa ha evolucionado a lo largo de los tiempos. El clima, la acción humana y otros factores, han transformado el paisaje. Desde época prehistórica y durante siglos, nuestro territorio ha sido un importante nudo de comunicaciones entre y el sur y el centro de la península ibérica, a caballo entre Sierra Morena y la Meseta.

(Foto, Los Villares.- Paraje de Puebla de Príncipe, yacimiento de época romana, su nombre podría aludir a ruinas de antiguos establecimientos que se encontrarían. Foto: Rosa Cruz)

EL TERRITORIO DE LA PUEBLA EN LA PREHISTORIA.-

Se ha documentado presencia del Paleolítico Medio en la Pizorra Mairena, un asentamiento ideal para el control del territorio. En El Moral se halló un hacha pulimentada neolítica. En la Edad del Bronce destacan yacimientos próximos a los pasos naturales de comunicación como los Pollos, Pizorra de Villamanrique o el Calar de la Puebla, ubicados en cotas medias y con defensas naturales en las paredes de la roca. 

Con más detalle se conoce el yacimiento arqueológico del Chaparro, con asentamientos pertenecientes a dos periodos culturales, uno a la Edad del Cobre y otra al Bronce Antiguo Pleno y que probablemente formara parte de una red de asentamientos en la comarca. Se trataba de un poblamiento agrícola, también dedicado a cazar, sin estructuras defensivas y que tuvo relaciones comerciales con las culturas de la baja Andalucía a través de Sierra Morena. Se ubica su existencia, probablemente, entre finales del III milenio antes de Cristo e inicios del II.
De la la Edad del Hierro se consideran los yacimientos de Venta de los Ojuelos, Los Villares y del centro urbano de Puebla del Príncipe.

(Foto, Vistas desde el Calar, en el que se ubica un yacimiento de la Edad de Bronce que tendría un amplio control visual de pasos naturales de comunicación. Foto: Rosa Cruz)

HISTORIA DE PUEBLA DEL PRÍNCIPE.-

La ubicación estratégica del término de Puebla del Príncipe fue aprovechada por la civilización romana, como un importante cruce de rutas. Mariana (topónimo derivado del nombre latín Marius) o Marimana fue una mansio o parada oficial, zona de descanso, citada en las descripciones de vías romanas. La mayoría de los investigadores afirman que estaba situada en las inmediaciones de la actual ermita de Nuestra Señora de Mairena. Un paraje estratégico, a las puertas de Sierra Morena, unión de varias rutas y en el centro de un paraje natural con manantial, abrevadero, huertas y árboles.

Una de estas vías romanas era la XXIX del Itinerario de Antonino que unía la actual Mérida con Zaragoza. En nuestro territorio, llegaba a Mariana desde Ad Turres (de localización incierta) procedente de la actual Caracuel de Calatrava. Desde Mariana, la vía atravesaría el actual centro del pueblo para dirigirse hacia lo que hoy es Almedina, continuando hacia el Puente de Triviño, en dirección a las actuales Villanueva de los Infantes, Carrizosa y Alhambra (la Laminium romana).

Pero por Puebla del Príncipe también pasaba uno de los principales viales de comunicación de la península ibérica y del Imperio: nos referimos a la llamada por los investigadores Vía de los Vasos de Vicarello, la vía Augusta. que en su tramo de Sierra Morena a veces es llamada, posteriormente, Camino de Aníbal. Un eje viario que, durante el dominio romano, permitía ir de Cádiz a Roma, ruta que será utilizada desde los primeros tiempos de la presencia romana y que en la Península Ibérica unía Andalucía con la zona de la actual Valencia. Una vía que permitía dar salida a las explotaciones mineras de la Oretania y de gran importancia militar y económica.

Otra ruta romana que comunicaba Cástulo (Linares) con Complutum (Alcalá de Henares) también tenía como una de los mansio a Mariana.

Bajo el dominio de Roma, el término de Puebla del Príncipe debería pertenecer al territorium de Mentesa Oretanorum, cuyo centro administrativo está en lo que es hoy Villanueva de la Fuente. Además de Mairena y de Venta de los Ojuelos, la presencia de Roma también se manifiesta en los yacimientos de Los Villares y en Fuente del Lobo (que fue una gran villa romana, entre nuestro término y el de Villamanrique). La situación estratégica del actual casco urbano de Puebla del Príncipe respecto a estos asentamientos hace probable que en el actual pueblo podría haber existido un establecimiento en época romana. 

(Foto. La actual ermita de Nuestra Señora de Mairena. En sus inmediaciones estaría la mansio de Mariana. Fue un importante cruce de rutas en época romana. Foto: Juan Rivas)

REINO VISIGODO, AL ANDALUS Y CONQUISTA CASTELLANA.-
Parece que el territorio siguió dependiendo de Mentesa en época de dominio visigodo. De este periodo se halló en una sepultura en Mairena, que podría estar relacionada con una población rural no localizada.

Ya en época andalusí, los caminos y vías que cruzaban la sierra permitían expediciones militares, pero también el movimiento comercial y cultural. La Vía Agusta continuaba siendo utilizado y otra de las rutas principales podría ser el llamado posteriormente Camino Real de Cuenca a Granada, donde, en nuestro término, se menciona la existencia de una posible necrópolis islámica. Desde el sur de la Puebla este camino se desgajaba de la Vía Augusta y se dirigía a Montiel. En el siglo XIII, lo que hoy es la Puebla pertenecería al distrito o balad de Munt Gil (Montiel).

Las incursiones del reino de Castilla en la zona permiten una primera ocupación de parte del Campo de Montiel como Almedina, en 1142. Pero no será hasta 1228 que la Orden de Santiago ejecuta la conquista de Montiel, que será, sede de un extenso territorio, de la que, lo que hoy es la Puebla dependió hasta mediados del siglo XVI. 

(Vista general de Puebla del Príncipe. Desde su privilegiada ubicación en lo alto de un cerro y al pie de una ruta que comunicaba Al Ándalus con el reino castellano. Foto: Rosa Cruz)

LA PUEBLA MEDIEVAL.-

Los primeros documentos que conocemos de la Puebla, aldea dependiente de Montiel son del siglo XV y nos dan a entender que es una aldea ya consolidada, por lo que su creación debería ser anterior. Sin duda ayudó a su desarrollo los privilegios que gozaban las personas que vinieran a establecerse en el término de Montiel, librándolas de ciertos impuestos o cargas, de ahí probablemente el nombre de Puebla.

Este núcleo repoblador, dentro del territorio de la Orden de Santiago se organizó entre el Castillo, que formaba parte una línea defensiva del campo de Montiel y la iglesia de Santa María, llamada después de Nuestra Señora de la Asunción, en un contexto de inestabilidad, por las guerras civiles del Reino y por su situación con una frontera con el reino nazarí que no andaba lejos.

En 1480, los vecinos de la Puebla podían aprovecharse de parte de la dehesa de Zahora, cortando madera y pastando sus animales. Cuatro años después está documentado que la Puebla contaba con sernas, espacios destinado al cultivo que, tras la recogida de la cosecha, podía entrar el ganado, y huertas. En el paraje de Mairena, su ermita ya era un importante santuario y en 1494 el Concejo construía otra, dando el vecindario un celemín de cada cahiz de trigo que se cogía.

(Foto, El Castillo. Formaba parte del sistema de defensa y dependía de la encomienda de Segura de la Sierra, de la Orden de Santiago. Solo se conserva su restaurado edificio principal, el torreón, pero en su origen disponía de dependencias anexas que con el paso de tiempo desaparecieron. Foto: Juan Rivas)

DE ALDEA A VILLA.-

Entre finales del siglo XV y primeras décadas del siglo XVI, la Puebla experimentó un importante aumento de población: en 1528 contaba ya con 84 vecinos pecheros, es decir, cabezas de familia que pagaban impuestos a la Corona, aproximadamente, unos 336 habitantes y es por ello por lo que surge la necesidad de ampliar la iglesia.

Por Puebla del Príncipe pasaba un importante camino Real: el de Granada-Cuenca, que comunicaba estas dos ciudades, unificando antiguos viales. A escala local, el camino venía de la Venta del Villar de Cecilia, procedente de Montizón. Una vez en la Puebla, se dirigía a Montiel para ir a Ossa y Villahermosa en dirección a Cuenca. El camino a su paso por la Puebla es citado por Hernando Colón (hijo de Cristóbal Colón), en su obra Descripción y Cosmografía de España.

Este auge demográfico y la necesidad de ingresos de la Monarquía Hispánica empujarían a la aldea a pedir el privilegio de villazgo a la Corona y separarse de Montiel, a cambio de una suma de dinero. Dicho privilegio fue concedido el 23 de mayo de 1553, siendo Felipe, gobernador del Reino en nombre de Carlos I. En agradecimiento, la villa se llamó Puebla del Príncipe. A partir de ese momento contaría con término propio.

En 1575, la economía local continuaba basándose en la agricultura cerealística, especialmente trigo, cebada y centeno. El concejo arrendaba la dehesa boyal. El término contaba con algunas viñas y huertas, pero no había ganado para criar debido a la pobreza de la población. El aceite tenía que traerse de la sierra. Había 80 vecinos (casas de familia, unos 320 habitantes aproximadamente), 4 casas de hidalgo, así como dos ermitas: la de Mairena y la del Santo Matías.

(Foto. La iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción. En 1515 ya contaba con un retablo pintando por Hernando de Miranda. Foto: Juan Rivas)

EN LA ESPAÑA DE LOS SIGLOS XVII Y XVIII.-

La Mesta, poderosa organización de ganaderos y pastores del reino, pleiteó antes los intentos de vecinos o del mismo concejo de la Puebla de limitar sus grandes privilegios. Conocemos el caso de la poblata Quitería González que en los Jarales aró tierras destinadas al ganado o el caso del poblato Hernando López que en 1606 hizo lo mismo en Cabeza de Valdeinfierno (Villamanrique) en terreno reservado para el pasto y aprovechamiento del ganado de la Mesta.

A pesar de ser una villa pequeña del Campo de Montiel, en la Puebla del Príncipe del siglo XVII, encontramos poblatos como Francisco García Manjón, que obtiene en 1600 licencia de pasajero a Indias, para ir a Perú. O a Cristóbal de Jesús Machado López, también natural de la Puebla, miembro destacado de la Congregación de Bernardino de Obregón, pieza clave en las reformas hospitalarias impulsadas por Felipe II, y que tenía con objeto la asistencia a los enfermos de los hospitales. Durante el siglo XVII se amplió el cuerpo de la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, síntoma de la mejora económica de la Villa.

Por el Catastro de Ensenada conocemos el aspecto que tenía la Villa en 1752. Con 90 casas habitadas y 359 habitantes, la Plaza ya era el centro político y vecinal, con sus casas consistoriales y su prisión. Cerca, la parroquia, el centro de la vida religiosa. El Castillo, del que solo quedaba el torreón y no las dependencias anexas que tuvo en su origen, había perdido su función militar hacía tiempo. Entre la plaza, la iglesia y el castillo se desarrollaba un pequeño entramado de calles, cuyo trazado, en parte, pervive en la actualidad.

La actividad económica continuaba siendo eminentemente agrícola, con gran número de jornaleros y labradores. La dehesa carrascal, suministraba ingresos al Ayuntamiento. En la taberna y tienda de Ana de Ballesteros se vendía carne, arroz, vivo y aguardiente y otros abastos. En el término había una Venta, la del Ojuelo, copropiedad de los poblatos Juan Gómez Morcillo, Pedro González Polo, Vicente González Polo, María Vicenta Jiménez y Pablo Macayo. Su posadero era Miguel de Olid. Años después, en 1776 Puebla del Príncipe tenía 86 vecinos, es decir aproximadamente de 387 habitantes.

(Puebla del Príncipe y otros pueblos próximos a principios del siglo XIX según el “Atlas geográfico de España, que Comprehende el Mapa General del Reyno, y los Particulares de Sus Provincias. 184.” Fuente: Biblioteca Nacional de España, www.bne.es)

Foto. La Venta del Ojuelo. Yacimiento romano, en el siglo XVIII consta como (venta copropiedad de diferentes vecinos de la Puebla. Foto: Rosa Cruz)

DEL ANTIGUO RÉGIMEN AL LIBERALISMO.-

Durante la guerra de la Independencia que tuvo lugar frente a la ocupación napoleónica, como en otros pueblos del campo de Montiel, está documentada la presencia de tropas del ejército español del Centro mandada por Pedro de Grimarest. En 1810, el cura de Puebla del Príncipe, Juan Martín Jiménez es uno de los 12 representantes para elegir a los diputados de la Mancha para participar en las Cortes de Cádiz, órgano que promulgó la primera constitución, la Pepa.
Años más tarde, el intento de volver al Antiguo Régimen de Fernando VII topó con la oposición de fuerzas liberales y entre ellos con Francisco Abad Moreno alias “El Chaleco”, que luchó contra el ejército francés venido en auxilio del absolutismo. El 19 de agosto de 1823 en la Puebla del Príncipe tienen lugar las capitulaciones entre el marqués de Rochedragón, comandante de las tropas francesas del distrito de Manzanares y Francisco Abad, “Chaleco”, coronel de las tropas nacionales.

La guerra civil entre carlistas y partidarios de un régimen liberal en España tuvo un importante impacto en la Puebla del Príncipe. Por ejemplo, en julio de 1840, rebeldes carlistas llegan a la Venta del Ojuelo y encierran a los arrieros que de Andalucía traían aceite para su venta, tras obligarles a “trabucazos” y robarles por unos 5000 reales de vellón y quitarles las escopetas. A un tal Justo, ganadero de la Puebla le robaron una res y se llevaron a un chico de 12 años, hijo de un marchante de vacuno. Al anochecer, los carlistas se dirigieron en dirección a la Puebla y Villamanrique. Las crónicas periodísticas de la época señalan que el vecindario de la Puebla se refugió en su castillo.

Tras este conflicto, que supuso la ruina de la ermita de Mairena, en 1849 la villa cuenta con 380 habitantes y 63 casas. y la producción principal es trigo candeal, cebada, centeno y “poco vino”. También hay ganado vacuno y mular y se cría, como hoy, caza menuda. De ahí la necesidad básica de los habitantes de la Puebla de prevenir y luchar contra las plagas que continuaban causando periódicamente grandes estragos en la producción. Por ejemplo, el 10 de febrero de 1844 sale a subasta las tareas de desinfección de langostas en cuatro fincas del clero secular en la Puebla.

En 1860 la Puebla cuenta con 704 habitantes y en 1875 con 426 edificios, con una trama urbana estancada. Una época de penurias económicas como demuestra que las escuelas no estaban abiertas por no encontrar local para ellas.

Durante la etapa de la Restauración Borbónica, algunos linajes del Campo de Montiel utilizaron el proceso desamortizador del estado (que permitía poner en el mercado bienes de la Iglesia y de las Órdenes como la de Santiago) así como diferentes compras a privados, para aumentar su patrimonio en la comarca y asegurar, en la zona, su influencia política.

En 1884, José María Melgarejo, duque de San Fernando, era propietario de 78 fanegas, 15 celemines y 2 cuartillas en el término de Puebla del Príncipe. 

(Retrato de Francisco Abad Moreno “Chaleco”. Aguafuerte y buril de Mariano Brandi, hacia 1814-1819? Fuente: Biblioteca Nacional de España, www.bne.es)

LOS PRIMEROS AÑOS DEL SIGLO XX.-

Durante los primeros 20 años del siglo, la Puebla pasó de los 718 habitantes del año 1900 a los 1396 de 1920. Su economía seguía basándose en la agricultura, fabricación de queso, ganado y extracción de yeso.

En 1911 ya había una caseta de transformación y distribución de alumbrado público, gestionado por la empresa la Electra y ese mismo año comenzaron las obras de la carretera de Villlamanrique a Carrizosa, a su paso por la Puebla. En el Ayuntamiento conservadores y liberales formaban los consistorios. La Puebla del Príncipe no estuvo exenta de conflicto social y laboral, como demuestra la huelga de jornaleros que hubo em 1915, por la carestía de la vida de este colectivo. 

La Fuente pública que había provisto de agua emanada del subsuelo al pueblo desde hacía siglos (en la actual Fuente Vieja), fue renovada en 1919 con una obra realizada por Amador Bustos, de Puente Génave a instancia del Ayuntamiento. 

(La Fuente Vieja. Los orígenes del pueblo tienen mucho que ver con el aprovechamiento del agua del subsuelo. En este enclave, consta la existencia de una fuente desde hace siglos. En 1919 fue renovada. Foto: Rosa Cruz)

Fiestas y Tradiciones

• ROMERÍA NSTRA SRA DE LA VIRGEN DE MAIRENA. Primer domingo de junio. La imagen de Nuestra Señora de Mairena es portada en andas por los devotos de Puebla del Príncipe desde su Iglesia hasta el limite de los términos municipales de ambos pueblos, donde se produce el intercambio en el lugar conocido como las «Quebradas».

En este momento se entonan cantos a la virgen tras los cuales los villorreños toman la imagen y se encaminan hacia Villamanrique.

• SAN ISIDRO, 15 de Mayo

• FIESTAS PATRONALES, 8 de septiembre

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