• 28 de julio de 2021 22:34
Fernando Luna, tenista infanteño

Fernando Luna, el tenista infanteño más internacional, fue campeón de España individual absoluto de tenis en 1977, 1980, 1981 y 1987 y llegó a varias finales del Gran Prix y de torneos ATP.

Fernando Luna Fernández nació en Villanueva de los Infantes, un 24 de abril de 1958, y a los nueve años se trasladó con su familia a Barcelona por motivos laborales de su padre. Allí empezó a jugar al tenis. Cuenta que de pequeño le gustaba mucho el deporte y cuando veía a Manuel Santana jugando la Copa Davis se empezó a aficionar al deporte de la raqueta. Por entonces conoció a unos amigos en Barcelona que jugaban a tenis y empezó con ellos a jugar los fines de semana.. A finales de los 70 y principios de los 80, la época en que los partidos que disputaban Björn Borg y John McEnroe acaparaban todas las miradas, Fernando Luna también participaba en aquellos grandes campeonatos (Roland Garros, Wimbledon, Flushing Meadows y el Open de Australia) y en otros muchos de los torneos que jalonan la temporada tenística. Sus entrenadores y contrincantes como Orantes o Higueras, decían de él que era correoso, luchador y de los que no falla una bola. «Yo no perdía nunca, me tenían que ganar», cuenta el célebre infanteño. De los cuatro grandes, Luna se queda con Roland Garros, «porque se juega en un tipo de pista que nos va muy bien a los españoles, como está demostrado Nadal».

Comenzó a prepararse para ser un campeón a los 10 u 11 años, una buena edad, aunque hay gente que empieza un poco antes. Entró en el Club Tenis de la Salud de Barcelona, muy cerca del Parque Güell, y fue entonces cuando empezó a gustarle cada vez más este deporte. Pronto empezó a jugar torneos de infantiles, se fue animando y al final logró llegar a ser profesional. Recuerda que «me fui motivando mucho y al final llegue a ser profesional con 18 años», aunque, antes de eso fue campeón de España cadete a los 16 años, después campeón de España junior y la Federación Española le llevó a Estados Unidos, a Miami, a competir por el campeonato del Mundo. Tenía 17 años, y quedó campeón.

Ha recorrido todo el mundo, pero el cuartel general siempre lo ha tenido en Barcelona. El primer entrenador que tuvo fue Pedro Mora, del Club de Tenis La Salud, y después Luis Bruguera (padre del tenista Sergi Bruguera) que «viajó conmigo por todo el mundo. Me animaba mucho, te hacía creer en ti mismo, te daba confianza de que ibas a ganar, y esa confianza que te transmitía era muy importante para que salieras a la pista a luchar y darlo todo». Los padres de Fernando Luna estaban encantados, no le pusieron pegas; al contrario, le apoyaron desde el primer momento porque vieron que tenía muy buena condiciones para el tenis y que ganaba títulos importantes y le acompañaban a todos los torneos que podían.

Recuerda su primera participación en Roland Garros, donde supero la fase previa y logró clasificarse para el cuadro final y pasar dos rondas, algo que «me dejó muy contento y que fue una gran motivación para seguir dedicándome de lleno al tenis». Tanto es así que al finalizar su primer año como profesional, que inició sin ningún punto, logró colocarse en el puesto 90 del ranking ATP (Asociación de Tenistas Profesionales), «una progresión que muy poca gente ha conseguido en el mundo», señala el tenista.

Del diestro Fernando Luna, sus entrenadores destacaban que era un jugador muy luchador, que no daba una pelota por perdida y no fallaba nada, y tenía un golpe de derecha muy bueno. «Era un jugador muy duro, para ganarme tenían que sudar mucho», dice riendo abiertamente.

La gran ilusión. Recuerda que «jugar en Roland Garros fue una ilusión tremenda, era el torneo que más ilusión me hacía porque era en el que mejor me reflejaba al ser en pista de tierra batida», que entonces y ahora, era y es la superficie más favorable para los españoles. «Pasar la fase previa y ganar dos rondas del cuadro final supuso una inyección de moral muy importante para mí. Yo era un jugador muy luchador, pero cuando iba a jugar a Estados Unidos con 45 grados centígrados y con una humedad insufrible lo pasaba mal, hasta el punto de que en un partido sufrí una insolación y veía dos bolas en lugar de una. Después de tres horas jugando quería abandonar, pero mi entrenador, Luis Bruguera, me dijo: ‘Fíjate en el otro, que está igual o peor que tú’; al verlo, aguanté hasta el final y gané el partido».

Pero lo cierto es que, como él mismo dice, era un jugador muy duro y «en pista de tierra todos los jugadores me temían. Tanto es así que una vez, en el torneo de Múnich, estaban haciendo el sorteo y cuando salió mi nombre, mi contrincante, que era un austríaco, dijo ‘¡Uy! ya puedo preparar las maletas y marchame a casa porque voy a perder seguro con Fernando’. Y así fue. Al día siguiente apareció con el coche cargado de maletas y cuando acabó el partido se fue para casa», evoca divertido.

Fernando Luna empezó a jugar en la época de Manuel Orantes y José Higueras, que eran mayores que él, y luego coincidió en el tiempo con tenistas de una generación posterior, como Juan Aguilera, Emilio Sánchez Vicario, Sergio Casal o Sergi Bruguera. Con todos ellos formó en el equipo español de la Copa Davis.

No se atreve a decir quien fue el adversario más duro al que se enfrentó, pero no duda al citar al mejor tenista de su generación, el sueco Björn Borg. «Jugué dos veces contra él y a punto estuve de ganarle en una ocasión, sería en el año 1978 o 1979», cuenta lamentando todavía aquella oportunidad perdida. Lo cierto es que Ice Borg, como se le apodaba por cómo ocultaba sus emociones en la pista, ha sido de los mejores tenistas de todos los tiempos, dominador absoluto del tenis mundial a finales de los 70 y principios de los 80 y ganador de 62 torneos individuales, 11 de ellos del Grand Slam, seis Roland Garros y cinco Wimbledon. En cuanto a los tenistas de ahora, lo tiene muy claro: «El mejor jugador, sin duda alguna, es Rafa Nadal por la garra que tiene, el espíritu de sacrificio, no da nunca una bola por perdida, remonta partidos increíbles. Tiene un golpe de derecha demoledor para los contrincantes, les hace correr mucho».

(Fuente: La Tribuna de Ciudad Real – Foto de la inauguración del Polideportivo Fernando Luna de Villanueva de los Infantes de Marcelino Valverde Hurtado)

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