• 19 de octubre de 2021 07:40

Las Aldeas de Cañamares y Santa María.

San Urbán, Cañamares y Santa María

Las aldeas de Cañamares y Santa María son de las más antiguas del Campo de Montiel. Eran importantes y reconocidas en la época de la Reconquista. La vieja Castilla tenía en estas tierras una gran fuente de suministro para hacer cinchas, tirantes, alpargatas, cordeles, hilos y blondas, que se fabricaban con el cáñamo que se cultivaba abundantemente en las vegas de estas aldeas.

El poblado de Cañamares aparece por primera vez en el pleito con Alcaraz, en 1243, siendo adjudicado a la Orden, y constando que entonces tenia iglesia abierta. Posteriormente, en 1468, figura que tenía quince vecinos y era de Montiel también hay referencia de figurar en la concordia entre el Arzobispo de Toledo y la Orden, en 1245, y de habérsele concedido un ejido por parte del concejo de Montiel el 25 de febrero de 1461.

Entre los lugares reclamados por Alcaraz, como pertenecientes a su jurisdicción, y confirmados como de la Orden de Santiago por el rey Fernando II en 1243, figura Santa Marina, ya poblado y con iglesia en dicha época. Así mismo consta que seguía poblado en el siglo XV, pero pudo despoblarse más tarde, en época incierta, volviéndose a habitar alrededor de un eremitorio reedificado por franciscanos; tal vez entonces pudiera provenir el cambio de su nombre por el de Santa María, como ahora es conocido, siendo aldea dependiente de Villahermosa.

Cañamares formó parte del partido del Campo de Montiel de la Orden de Santiago, compartiendo encomienda con la aldea de Torres cercana a Montiel, de ella ya se tienen noticias históricas en 1407. Después de unos años como municipio independiente, pasó a depender de Villahermosa a mediados del siglo XIX.

A pesar de su riqueza natural, su población siempre ha sido escasa. A principios del siglo XIX Cañamares pasa a formar parte de Villahermosa, y a mediados de siglo lo hará Santa María.

Podemos encontrar aún las ruinas de la antigua iglesia parroquial dedicada a su patrón, San Urbán, cuya festividad se celebra el 25 de mayo con el tradicional concurso de gachas, al que acuden numerosos habitantes de los pueblos de alrededor. Se realiza una procesión entre ambas aldeas y por la noche se celebra una verbena muy animada.

En sus proximidades se encuentra el cortijo de «Pozo Leña», que pudiera ser una antigua venta, y que tiene un escudo señorial perteneciente a la familia de los Abad y Sandoval que tenían su casa solar en Villahermosa.

Cañamares y Santa María se encuentran en un paraje natural de gran belleza, en el que se entremezclan la densidad de la vegetación de la ribera con la tierra caliza y la flora propia del Mediterráneo. Este lugar era conocido antiguamente como el Camino de los carros o de Alicante. Sus orígenes de población se remontan a la era del Neolítico, pero no es hasta el siglo XIII cuando pasan a formar parte de la Orden de Santiago.

Muy cerca de las aldeas, en el lugar llamado de la Fuensomera nace el río Cañamares que después de más de cuarenta kilómetros de recorrido, pasando por el Santuario de Nuestra Señora de la Carrasca y por el municipio de Carrizosa, desemboca en el río Azuer, afluente a su vez del Guadiana.

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